
Odio los días soleados que se vuelven grises. Tan grises que son iguales que un día de lluvia, tan grises que tienes las mismas ganas de quedarte en casa, tan grises que no te apetece mostrar tu cara, tan grises que no te apetece hablar con nadie, tan tan grises que ni el sol puede secar todas las lágrimas que corren por tu cara…
Este texto ya lo he escrito hace algún tiempo. Y la foto esta sacada del blog lápicesparalapaz.


Cuando pase el tiempo y todo se olvide la radioactividad vertidad INVISIBLEMENTE continuará
ResponderEliminarmenos mal que esos días cada vez son los menos ¿verdad?
ResponderEliminarel texto es tristemente hermoso.
besitos de buenas noches.
ahora he comprendido tu post, ¡mira que soy de efectos retardados!, ahora entiendo esa foto y la tristeza y el color grís del Japón.
ResponderEliminarbiquiños,
¿Cómo se puede escribir así y dudar de tu don?
ResponderEliminarEs más que bonito o conmovedor, se me pusieron los pelos como escarpias¡¡¡
Besitos preciosa ;)
Si, cierto, pero en otro orden de cosas, piensa que hasta lo más desértico puede tener su belleza. Y en todo lo oscuro, puede surgir nuestro amor.
ResponderEliminarBesibrazos.