Sí, supongo que si.Supongo que éramos amigas y que nos queríamos como tal, pero ¿ahora? ¿que pasa ahora?
Somos unas auténticas desconocidas.Odio que no sepas pedir perdón, ni asumir las consecuencias de actos que has hecho. Nos has demostrado que no te importamos tanto como nosotras pensábamos, que no somos una pieza fundamental para ti, y que a lo mejor no nos necesitas tanto como decías.Todo esto me duele, me duele mirar las fotos, y pensar que quizás esto nunca se vuelva a repetir. Me da pena, me da pena que por el orgullo, por el maldito orgullo, ni nos saludemos. Pero tampoco voy a pensar en el pasado, las amistades vienen y van, y las que de verdad permanecen son las verdaderas. Así que he decidido no pensar en ti, ni pensar que si hubiésemos hecho las cosas de otra manera, las cosas no habrían acabado así. Tampoco quiero pensar que te echo de menos...ya que tú no te has molestado en pensar ni un minuto en nosotras. Y aun que me duela, las cosas son así.
Y esto no es un reproche de cosas malas hacia ti, ni mucho menos, ni tampoco una despedida.
Simplemente espero poder olvidarte, como tú lo has hecho con nosotras.


La gente va y viene en la vida. Y los encuentros y los desencuentros se van sucediendo. Es pura y puta ley de vida. Y cuando se va alguien así es una gran putada,pero hay que seguir. Y olvidar...
ResponderEliminarHola Pequeña Abeja,
ResponderEliminarBienvenida al mundo de los mayores !!!!
Un abrazo
Así es la vida, Maya, tú también me has visto sufrir a mí por otros que también se fueron. Hay que aprender a decir adiós cuando llega el momento y que duela lo menos posible.
ResponderEliminarBesitos de consuelo.
El tiempo es el gran decantador de los afectos; la vida es una suma de encuentros y despedidas, la sabiduría consiste en alegrarnos con los primeros y en tratar de salir lo más indemnes de las últimas. Lo que salva es que siempre se es posible volver a empezar.
ResponderEliminarComo buena abeja, debes rescatar lo dulce. :)
Un beso.