
Comencé a correr como si corriendo se fuese a calmar todo este dolor que llevaba dentro.
Era un dolor fuerte, de esos que se forma un nudo en la garganta y que ni corriendo consigues curarlo.
No podía pararme, ya que si lo hacía quizás el dolor aumentaría.
Cada vez corría más rápido, las lágrimas tan gordas que se me formaban en los ojos, me impedian ver. Pero seguía corriendo.
Pensada...
¿ Alguién se dará cuenta de que lloro ?
¿ Alguién sse dará cuenta de mi dolor ?
¿ Alguién me dará ese abrazo que tanto necesito ?


siempre se darán cuenta pequeña...siempre...
ResponderEliminarun besazo. y un abrazo..
Por lo pronto ahi va un abrazo del otro lado del atlantico!!!!
ResponderEliminary otro abrazo más, esta vez muy muy cerquita... tan cerquita que siempre me dices:
ResponderEliminar¡ay, déjame!
besitos,